ABRAZO DE VINCULACION METODO PREKOP

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 LA HISTORIA DE UN NIÑO

 

 

 Este bebé se llama Carlos. Tiene diez meses y esta es su historia:


 

 

Sus padres estaban muy contentos con su llegada. Papá le hablaba y le cantaba canciones cuando todavía no había nacido. Estaba muy presente durante el embarazo y apoyaba a mamá. ¡Ya eran tres y vivían en familia!

Llegó por parto natural, sin complicaciones, y pudo tomar contacto táctil y visual con mamá en cuanto nació.


También empezó a mamar inmediatamente.

 


 

 

 Desde que llegó a casa lo consideran muy valioso y se ocupan de abrazarlo siempre que lo necesita, de darle de comer cuando tiene hambre (no importa lo que diga el reloj). Tienen su cuna junto a la cama donde ellos duermen y cuando salen a ver a la familia y a los amigos lo llevan con ellos. Lo incluyen en todas las actividades de la familia y disfrutan juntos.

 

 

 

 

 Carlos va cubriendo sus etapas felízmente y gracias a todo lo que ha vivido, está construyendo una base sólida para su futura personalidad. Pudo hacer una buena vinculación inicial, así que cuando llegue el momento de desvincularse -entre los tres y los cuatro años- lo hará con alegría y será un niño seguro, autónomo y psicológicamente equilibrado.


 

...Pero la historia podía haber sido de otra manera:


Papá no tenía mucho interés en la llegada del bebé y mamá se encontraba sola. Incluso a veces pensaba que no tenía que haberse quedado embarazada. Sus sentimientos eran ambivalentes y cuando llegó la hora del parto todo se complicó. Tenía mucho miedo y al final tuvieron que hacerle una cesárea. 

 

 


 

 

 Al bebé se lo llevaron corriendo y no pudo ver a mamá. Tampoco pudo mamar durante las primeras horas...

 

 

 

 Desde que llegó a casa lo han puesto en una habitación preparada para él. Es muy bonita, pero él está solo en su cuna y tiene miedo, así que llora mucho. No come bien y se despierta cada poco. Llora muy fuerte. Por lo menos así lo cogen un rato y puede sentir el calor y el olor de su madre. Como no ha podido vincularse bien al nacer, se vincula a objetos: un muñeco, el chupete, la luz...

 


 

 

Cuando viene la familia o los amigos, lo dejan en su cuna. No lo toman en brazos casi nunca porque todos dicen que "se acostumbra".


Su madre se sigue sintiendo muy insegura y sola. Su padre está muy poco tiempo con él. La mayoría de las veces sólo le ve dormido, pues llega muy tarde del trabajo.

 

 



 

Es muy posible que las cosas no le vayan muy bien. Tal vez tenga trastornos de la personalidad, o sea hiperactivo, o muy dependiente de su madre, o tenga problemas con la alimentación, o se convierta en un pequeño tirano...


A veces las cosas no son como se espera que sean...

 


 

Con este trastorno de vinculación, lo más probable es que este niño necesite sentir que le quieren. Que puede llorar, patalear y desahogar su rabia, su pena y su dolor y que su madre y/o su padre lo van a sujetar. Que a pesar de todo, lo abrazan y lo quieren.
En definitiva: que lo aman incondicionalmente.

 

En esto consiste la terapia de Vinculación según Prekop. Nunca es tarde. Incluso años después se puede restablecer el vínculo dañado a través de un abrazo prolongado y cálido.Hasta que vuelve a fluir el amor, hasta que la persona vuelve a sentirse segura, amada y protegida y puede retomar el camino de su vida con una mirada distinta.

 

 

 Este segundo caso no suele ser tan raro. Estamos hablando de un bebé con el vínculo dañado. Un bebé que ha sentido el miedo de la separación desde muy temprano, que no ha podido sentirse seguro, que no ha podido vincularse bien con su madre.

 

 

 

 


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