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PERSONALIDAD DEL TERAPEUTA DE ABRAZO DE VINCULACIÓN
"El criterio más importante es su propia personalidad. Prescindiendo de su formación y edad, debería ser una persona que se sienta unida al interesado, sobre todo en el terreno del corazón.
Sobre la base de sus experiencias vitales y de su respeto al sufrimiento de los demás, puede hacer frente a las crisis. Soporta una fuerte polaridad afectiva en sí mismo y en los demás y siempre está movido por la esperanza de transformar, mediante un enfrentamiento activo, el miedo, la desesperación, el odio y la tristeza, en sentimientos positivos de protección y seguridad, amor y alegría.
Es una persona capaz de compadecerse y de darse a sí misma, es paciente y sabe escuchar, es sensible y, si llega el caso y conviene, es capaz de sujetar personalmente a los padres y al niño. No es sólo abogado del niño, lo es también de los padres. Defiende los derechos de quien quiera que sea, cual si de sus propios derechos se tratase. No se pavonea de ser un sabelotodo, ni persona que todo lo puede. Su confianza en sí mismo la saca del propio sentimiento de estar sujetado y de tener un apoyo interior."
("Si me hubieras sujetado", Jirina Prekop).
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